La lumbalgia crónica se define como aquel dolor de espalda que dura tres meses o más. Afecta a millones de adultos y es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. Se estima que más de 600 millones de personas en todo el mundo padecen lumbalgia crónica en un momento dado. Aunque las lesiones, los cambios relacionados con la edad, y ciertas afecciones médicas pueden contribuir al dolor lumbar persistente, las investigaciones sugieren que varios hábitos de vida modificables también pueden influir en la probabilidad de que la lumbalgia se desarrolle o se vuelva crónica:
- Estar Sentado Mucho Tiempo – Estar sentado más de seis horas al día puede aumentar la presión sobre la zona lumbar, reducir la actividad muscular, contribuir a la rigidez, y favorecer el desacondicionamiento físico con el paso del tiempo.
- Inactividad Física – La actividad física regular ayuda a mantener la fuerza, la flexibilidad, y la resistencia necesarias para sostener la columna vertebral. La inactividad puede contribuir a la debilidad muscular, la reducción de la movilidad, el exceso de peso corporal, y una menor resistencia física.
- Altos Niveles de Estrés – El estrés crónico puede aumentar la tensión muscular, alterar el sueño, incrementar la sensibilidad al dolor, y afectar la forma en que el sistema nervioso procesa las señales de dolor. Las personas sometidas a estrés constante suelen referir una mayor intensidad del dolor y una recuperación más lenta.
- Tabaquismo – El tabaquismo se ha relacionado con una reducción del flujo sanguíneo a los tejidos de la columna vertebral, un aumento de la inflamación, dificultad en la cicatrización, y una aceleración de los cambios relacionados con la edad en los discos intervertebrales. Los fumadores son más propensos a desarrollar lumbalgia crónica y suelen referir síntomas más graves.
- Mala Alimentación – Una nutrición deficiente puede contribuir a la inflamación, la disminución de la reparación tisular, el exceso de peso corporal, y problemas metabólicos. Un bajo consumo de proteínas también puede contribuir a la pérdida de masa muscular, incluyendo los músculos que ayudan a sostener y estabilizar la columna vertebral.
Además de la atención quiropráctica, que puede incluir manipulación espinal, otras terapias manuales y ejercicios terapéuticos, a los pacientes con lumbalgia crónica se les suele recomendar que aborden estos factores de riesgo modificables. Esto no solo puede favorecer la recuperación, sino que un estilo de vida más saludable también puede reducir el riesgo de futuros episodios de dolor de espalda.

